viernes, 5 de enero de 2018

Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas



Allá por el año 1700 un novelista, memorialista y panfletista llamado Gautien de Courtilz de Sandras escribe una obra de semi-ficción, en tono de memorias, titulada “Memoires de M. d´Artagnan”, en las que se describe un tanto picarescamente el ambiente de juerga, engaño político y espionaje de la época del Cardenal Richelieu. Esta obra será la inspiración de la de Dumas (padre, otra vez), que tomará de ella, por ejemplo, la descripción de personajes y lugares, aunque luego cambiará muchos de ellos.

 La historia comienza en 1625, en Francia. El protagonista, D'Artagnan, de 18 años, nacido en una familia noble empobrecida de Gascuña, abandona su hogar para dirigrise a París para cumplir su gran sueño: convertirse en un mosquetero de la «Compañía de Mosqueteros del Rey». A tal efecto, lleva consigo una carta escrita por su padre al capitán de la compañía de mosqueteros, el señor de Tréville, que también es gascón, y fue compañero suyo en las guerras de Enrique IV.

 Al pasar por la aldea de Meung, el joven gascón se ve envuelto en una pelea con un caballero misterioso (que más adelante se revelará como el conde de Rochefort), quedando herido e inconsciente. Cuando D'Artagnan recupera la conciencia, se da cuenta de que el caballero ha robado su carta de presentación, a raíz de lo cual nace en él un deseo de vengarse del misterioso personaje.

Ya en París, D'Artagnan, tiene una breve y poco cálida entrevista con el Señor de Trèville, que sin embargo le previene contra el personaje que se encontró en Meung.

 En el camino, mientras buscaba refugio en una posada, D’Artagnan es retado a duelo por los tres mosqueteros: Athos, Porthos y Aramis. Athos, gentil hombre que ha perdido su fortuna, Porthos, de familia noble, gran tamaño y buen corazón y Aramis, aspirante a monje que fuera arrancado de la senda de la iglesia por una aventura.

 El desafío culminará en Paris, donde se reencuentran y conciertan duelos que son interrumpidos por los guardias del cardenal Richelieu, porque los duelos están prohibidos, situación que obliga a los enemigos hacer un solo frente a los soldados del Rey. El triunfo sobre los esbirros del cardenal los convierte en amigos; de ese momento en adelante, las cuatro espadas de estos hombres lucharan siempre del mismo lado.

 Los tres mosqueteros y D'Artagnan se unen para derrotar a los guardias del cardenal, gracias a este hecho, el gascón se gana el respeto y la amistad de Athos, Porthos y Aramis, volviéndose inseparables camaradas, así como el favor del Señor de Trèville.

 D'Artagnan no es uno de los mosqueteros del título, sino que lo son sus amigos Athos, Porthos y Aramis, amigos inseparables que viven bajo el lema «todos para uno y uno para todos». Juntos sirven al rey Luis XIII y enfrentan a su primer ministro, el cardenal Richelieu, y a sus agentes Milady de Winter y el conde de Rochefort, para así resguardar el honor de la reina Ana de Austria.

 Los tres mosqueteros es, principalmente, la historia del cuarto mosquetero, o futuro mosquetero: d´Artagnan, que de inmediato se ve metido en las luchas callejeras contra los guardias del Cardenal Richelieu, que, en principio, es el malo malísimo de la historia, y en otras muchas peripecias, junto con sus tres amigos. La historia de los diamantes de la reina, el rapto de Constanza, las aventuras amorosas de d´Artagnan, el asedio de La Rochela, la cabalgata en pos de Milady. Todas estas aventuras principales se suceden con otras menores que sazonan aún mas si cabe la novela. La hacen mas picante.  La intriga aumenta al aparecer Milady, una mujer bellísima, deslumbrante pero siniestra y con un pasado que ella guarda en el más profundo secreto.

 Los cuatro protagonistas son caballeros sin tacha ni mácula. Su honor es prístino, su crédito ilimitado, pero emborracharse una diversión de lo más sano. Saltarse la ley un pasatiempo habitual. La venganza una necesidad, la bravuconería un estilo de vida, si hay que asesinar se asesina, y si hay que mentir, pues se miente.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Harry Potter de J. K. Rowling


Harry Potter es una serie de novelas fantásticas que describen las aventuras del joven aprendiz de magia y hechicería Harry Potter y sus amigos Hermione Granger y Ron Weasley, durante los años que pasan en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. El argumento se centra en la lucha entre Harry Potter y el malvado mago Lord Voldemort, quien asesinó a los padres de Harry en un intento fallido de matar a Harry, para así poder acabar con la profecía que citaba su propia muerte. Voldemort no consigue acabar con la vida de Harry Potter, pues este último, al estar protegido por el amor de su madre, logra protegerse.
La historia comienza con la celebración del mundo mágico. Durante muchos años, había sido aterrorizado por el malvado mago Lord Voldemort. La noche del 31 de octubre, mató a Lily y James Potter. Sin embargo, cuando intenta matar a su hijo de 1 año, Harry, la maldición asesina Avada Kedavra se vuelve sobre sí mismo. El cuerpo de Voldemort resulta destruido, pero él sobrevive: no está muerto ni vivo. Por su parte, a Harry solo le queda una cicatriz con forma de rayo en la frente que es el único remanente físico de la maldición de Voldemort. Harry es el único sobreviviente de la maldición asesina, y a raíz de la misteriosa derrota de Voldemort, el mundo mágico empieza a llamarlo como «el niño que sobrevivió».
El 1 de noviembre, Rubeus Hagrid, un semi-gigante, deja a Harry con los únicos parientes que le quedan, los crueles Dursley. Estos son su tío Vernon, su tía Petunia y Dudley, su primo malcriado. Ellos intentarán en vano esconder su herencia mágica (por ejemplo, al decirle que sus padres murieron en un accidente de tráfico, o castigándolo severamente después de cualquier comportamiento extraño). Sin embargo, la víspera de su undécimo cumpleaños, Harry tiene su primer contacto con el mundo mágico cuando recibe cartas del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, las cuales eran entregadas por lechuzas, aunque su tío impide que pueda leerlas. Ya en su cumpleaños, Hagrid aparece y le dice a Harry que existe un mundo mágico y otro «muggle», puesto que él es un mago, ha sido invitado a asistir al colegio.
Al contrario que en novelas como las de Las Crónicas de Narnia, en las que se trata un universo alternativo, o El Señor de los Anillos, donde la «Tierra Media» se trata de un pasado ficticio, el mundo mágico de las novelas de Harry Potter es un universo paralelo al nuestro y contiene diversos elementos mágicos análogos a cosas del mundo no mágico o muggle. Este universo mágico tiene una organización política para cada Estado; en el caso del Reino Unido, donde se desarrolla la mayor parte de la acción, la máxima institución es el Ministerio de Magia. Existe un «Estatuto Internacional del Secreto» que obliga a todos los magos y brujas del mundo a mantener en secreto la existencia del mundo mágico de los muggles.
La capacidad de hacer magia, según las novelas, es innata más que aprendida, aunque los jóvenes magos deben asistir a escuelas con el fin de dominarla y controlarla. Esta capacidad es totalmente hereditaria, aunque existan magos hijos de muggles (o «sangre sucia» de forma despectiva) pues estos siempre debieron tener un ascendente mago; también es posible que existan hijos de magos sin alguna capacidad mágica. A estos últimos se los llama «squibs». Los magos tienen un desarrollado sistema social, con su propia moneda, sanidad y una compleja red de transportes y comunicaciones.
Dentro del mundo mágico, coexisten con los magos otras criaturas que también son mantenidas en secreto y fuera de contacto con los muggles. Entre ellas se encuentran dragones, fantasmas, unicornios, sirenas, centauros y los dementores o los elfos domésticos. La historia transcurre desde 1981, cuando Dumbledore entrega a Harry a sus tíos al comienzo de La piedra filosofal, hasta 1998, al final de Las Reliquias de la Muerte.

jueves, 28 de diciembre de 2017

El Señor de los Anillos de J.R.R. TOLKIEN


Los dioses forjaron anillos de poder y fueron entregados a las diversas razas que poblaron el mundo.
Nueve anillos fueron dados a los reyes de los hombres, siete anillos a los reyes enanos, y tres anillos a los reyes de los elfos. Mientras, Sauron, un dios maligno, aprendió el secreto de la creación de los anillos y forjó el Anillo, tan poderoso que era capaz de dominar a todos los otros. En posesión del Anillo, Sauron diseminó el mal que marcó el final de la Segunda Era.
El Anillo terminó siendo arrancado de Sauron y las fuerzas del mal fueron derrotadas. Sauron perdió su forma corpórea y su espíritu quedó preso en la Tierra de Mordor. La historia de las dos primeras Eras del Mundo, incluyendo la creación de los Anillos de Poder y la derrota de Sauron son contadas en el libro El Silmarillion.
En cuanto al Anillo, que desapareció después de la batalla, después de causar muchos males, cayó en manos de Gollum, un hobbit que fue pervertido por la fuerza maligna del anillo, pasando la vida aislada en una cueva oscura y lleno de agua fétida. El libro El Hobbit narra una serie de aventuras vividas por el hobbit Bilbo Bolsón, que accidentalmente toma posesión del Anillo y lo lleva a la Comarca.
J. R. R. Tolkien planeó El Señor de los Anillos como una secuela de su anterior novela, El hobbit, pero terminó por convertirse en una historia de mucho más alcance y extensión. Su historia se desarrolla en la Tercera Edad del Sol de la Tierra Media, un lugar ficticio poblado por hombres y otras razas humanoides como los hobbits, los elfos o los enanos, así como por muchas otras criaturas reales y fantásticas.
La novela narra el viaje del protagonista principal, el hobbit Frodo Bolsón, para destruir el Anillo Único y la consiguiente guerra que provocará el enemigo para recuperarlo, ya que es la principal fuente de poder de su creador, el Señor Oscuro Sauron. Resulta que Sauron, el Señor Oscuro, no sale en el libro. Sauron es el malo. Se habla mucho de él, pero no sale en ningún momento. ¿Cómo que Sauron no sale? Se espera que Gandalf, Aragorn y Frodo luche fieramente contra Sauron en un combate final. Pero no. Se una horda de enemigos defendiendo el Monte del Destino para que Frodo no pudiera destruir el anillo. Pero no. Al final, Frodo llega solo a su destino, sin que prácticamente nadie se interponga en su camino. Ni Sauron ni nadie está allí para impedirle que lleve a cabo su misión. ¿Cómo puede ser que Sauron no se defienda? ¿Cómo puede ser que ni tan solo salga en el libro? La respuesta es muy sencilla: Sauron no existe. Nunca existió.
Una de las maravillas de El Señor de los Anillos es que está escrito de manera que parece que hay muchos peligros y enemigos, pero en realidad no hay ninguno. El protagonista principal de la historia es Frodo, él es quien tiene la responsabilidad de destruir el anillo. Y Frodo no se encuentra prácticamente a ningún enemigo en todo el camino. Se interna en las tierras enemigas sin que nadie le obstaculice, y llega hasta el Monte del Destino, el lugar donde el anillo debe ser destruido, totalmente solo. No hay nadie allí para impedirle que lleve a cabo su misión. Ni tan siquiera hay una simple muralla que le dificulte el paso. Únicamente hay un rio de fuego, el lugar donde tiene que tirar el anillo para destruirlo. Solo tiene que cogerlo y lanzarlo. Ya está.
La gran mayoría de nosotros creemos que Sauron existe. Creemos que hay enemigos y obstáculos en el mundo y que tenemos que luchar contra ellos. Hay que decir que realmente lo parece. Igual que en El Señor de los Anillos parece que hay muchos enemigos, nuestro mundo también parece estar repleto de peligros. Pero es solo una ilusión. Nuestra lucha es una lucha interna, y nuestros obstáculos son todos internos. Al igual que Frodo, no tenemos la necesidad de desenvainar la espada en ningún momento, porque no hay nadie con quien luchar. Solo tenemos que avanzar. Esta es nuestra misión: avanzar. Poner un pie delante del otro, y luego repetir el proceso una y otra vez.
La verdadera lucha de El Señor de los Anillos es la lucha que tiene Frodo consigo mismo para cargar con el anillo y avanzar. Y cuando llega a su destino, la gran lucha final es conseguir lanzar el anillo al fuego en lugar de sucumbir al deseo de quedárselo. Todo el libro es una lucha interna. La lucha de Frodo consigo mismo. La misma lucha que todos tenemos con nosotros mismos.
Esta trilogía cuenta la aventura de la Comunidad del anillo, por lograr llevar hasta el Anillo Único hasta Orodruin, montaña de lava resplandeciente, ubicada en las tierras de Moldor, para que sea destruido. Esta comunidad está conformada por seres de las diversas razas que habitan sobre la Tierra Media. En ella se encuentran entonces cuatro hobbits: Frodo (protagonista de la historia y portador del anillo), Sam, Pippim y Merry; Légolas (un elfo); Gimli (enano); Gandalf (un mago) y Trancos (un dúnedain, una subraza humana, y quien será descubierto hacia el final de la historia como Aragón, rey de la Tierra Media).


lunes, 25 de diciembre de 2017

La Guerra de las Galaxias


El argumento se sitúa hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana de la nuestra. Allí se ha dado durante siglos un enfrentamiento entre el "lado luminoso de la Fuerza" (representado por los Jedi, protectores de la galaxia) y el "lado oscuro" (representado por los Sith).

 Episodio I: La amenaza fantasma

 La paz de la República se ha ido al traste, porque la Federación de Comercio ha iniciado un bloqueo contra el planeta Naboo. El Senado envía a dos jedis, Qui-Gon Jinn y Obi-Wan Kenobi, su padawan (aprendiz), al Centro de la Federación, para buscar una salida pacífica.

 Pero el virrey de la Federación, Nute Gunray, compinchado con un Sith, Darth Sidious, trata de acabar con los jedis. Éstos ponen pies en polvorosa, y con ayuda de un Gungan al que conocen por el camino, Jar Jar Binks, que ejercerá como guía, liberan a la Reina Padmé Amidala, soberana de Naboo. 

Cuando escapan con ésta, su astronave es atacada por tropas de la Federación, por lo que tienen que realizar un aterrizaje de emergencia en el planeta Tatooine. Allí, intentan comprarle piezas de reparación a Watto, comerciante que tiene como esclavo a un niño llamado Anakin Skywalker, y a su madre, Shmi.

 Por culpa de una tormenta de arena, Qui-Gon Jinn y sus compañeros se refugian en casa de los Skywalker. Shmi le cuenta al veterano jedi que siente la presencia de la Fuerza en su niño. Todo indica que puede ser el Elegido de la profecía Jedi, aquél que aportaría equilibrio a la Fuerza.

 Los jedis apuestan con Watto que si el niño gana una carrera de vainas que se va a celebrar, les dará los repuestos que necesitan. El chico lo consigue.

 En Naboo, Padmé pacta con el líder de los gungan una alianza en contra de la Federación de Comercio. Los gungan, liderados por Jar Jar Binks, luchan contra los droides de la Federación. En la pelea, el equipo de Padmé captura al Virrey Gunray. Mientras, Obi-Wan logra derrotar a Darth Maul, aunque sólo después de que éste acabe con la vida de Qui-Gon.

 Mientras la reina Amidala proclama la paz, el Senador Palpatine es elegido como el nuevo Canciller Supremo de la República...

 Episodio II: El ataque de los clones

 Han pasado diez años. El Conde Dooku lidera un frente que trata de separarse de la República. Amidala, convertida en senadora, vota para crear un ejército de la República que se enfrente con los separatistas.

 Anakin, ya crecido, se ha convertido en jedi, y es asignado a la protección de Amidala. Ambos acaban enamorados, pero deben mantener su idilio en secreto, pues los jedi viven como célibes.

 Cuando Obi-Wan investiga quién trata de matar a Amidala, descubre que un jedi encargó en el planeta Komino la creación de un ejército de clones, a partir del ADN del cazarrecompensas Jango Fett. Obi-Wan persigue a este último hasta Geonosis, el planeta que sirve como base a Dooku, y sus secuaces.

 Tras intentar en vano liberar a su madre, secuestrada en Tatooine, Anakin enloquece, y asesina a los responsables. Poco después viajará a Geonosis para ayudar a Obi-Wan. En la batalla contra los separatistas resultará decisiva la intervención de Yoda, que ha convencido al ejército de clones de que apoyen la causa de la República. En el enfrentamiento final, el Conde Dooku le corta una mano a Anakin, y logra escapar.

 Anakin y Amidala se casan en secreto en Naboo.

domingo, 24 de diciembre de 2017

Guía del viajero galáctico de Douglas Adams (1979)



Arthur Dent vive en un pacífico pueblito a las afueras de Londres, donde ha pasado la mayor parte de su vida. Pero la casa de Arthur estaba en el camino de construcción de una nueva vía de circunvalación, por lo que ésta debe ser demolida. Arthur protesta enérgicamente contra esta acción, y aunque su casa es demolida de igual modo, no tarda mucho en llegar un equipo de demolición vogon que avisa irónicamente que la Tierra será demolida para dar paso a una autopista galáctica. Afortunadamente para Arthur, su amigo Ford Prefect, que proviene de un planeta del sistema de Betelgeuse y que trabaja para una empresa conocida como la Guía del viajero galáctico— lo salva del terrible destino al cual es condenado el planeta haciendo autoestop, con lo cual se infiltra en una de las naves de la flota Vogona.

Una vez dentro de la nave, Ford le introduce en el oído a Arthur el Pez de Babel, una criatura que se alimenta de los sonidos y los convierte en ondas cerebrales que permiten a su anfitrión entender todos los dialectos que rigen la galaxia. Ford le cuenta a su amigo que paso quince años en la Tierra con el fin de modificar el artículo que la Guía ofrecía de esta, pasando de ser "Tierra: inofensiva" a ser "Tierra: fundamentalmente inofensiva". Antes de que Arthur exprese todas sus protestas respecto al tema, son capturados por los Vogones y condenados a escuchar la poesía del capitán, la cual es calificada por la Guía como la tercera peor del universo, convirtiéndose en un martirio para todo ser vivo que la escuche.

Habiendo sobrevivido y mal interpretado la poesía Vogona, Arthur y Ford son arrojados al espacio, pero son rescatados por el Corazón de Oro, la nave espacial más rápida de la galaxia, que fue secuestrada por Zaphod Beeblebrox, el primo de Ford y expresidente de la galaxia que tiene dos cabezas, y su compañera Trillian, una terrícola que Zaphod se llevó cuando fue a una fiesta en la tierra y cuyo nombre anterior era Tricia Mcmillan, quien viajaba a bordo con dos pequeños ratones. Además, en la nave se encuentra Marvin, un androide infeliz y miserable deprimido de la vida y Eddie que es el ordenador de la nave.

Zaphod comenta a Ford que sus planes son hallar el antiguo planeta de Magrathea, cuyos habitantes eran los encargados de una antigua empresa constructora de planetas. Al poco tiempo encuentran el planeta por el sector en el que están navegando, pero son advertidos y atacados por los sistemas de defensa del planeta, el cual les lanza dos misiles en su búsqueda. La nave evita el ataque convirtiendo los dos misiles en un tiesto de petunias y en una ballena, que van a dar de bruces al planeta.

Ya en la superficie se encuentran con el cadáver de la ballena, el cual está hecho una masa esparcida de sangre y carne, y que ha dejado un agujero en el suelo que conecta a las instalaciones del planeta. Se decide que Arthur y Marvin cuiden la nave, mientras el resto se aventura en el hueco. Mientras Arthur cuida la nave encuentra a un anciano, llamado Slartibartfast, quien lo conduce al interior de las instalaciones. Por medio de hologramas y visiones, le muestra a Arthur una raza de seres pandimensionales que buscaban el sentido de la vida y para ello construyeron Pensamiento Profundo, una supercomputadora que se identifica a si misma como la segunda mejor computadora del universo. Cuando se le pregunta cual es la «respuesta definitiva» (el sentido de la vida, el universo y todo lo demás) el superordenador argumenta que tardara siete millones y medio de años en responderla. Después de pasado ese tiempo dice que la respuesta es 42, y al ver lo perplejos que están sus creadores ante esa respuesta, Pensamiento Profundo argumenta que lo que han de descubrir es la «Pregunta definitiva». Para eso, da los planos de su sucesor, un superordenador mejor que él y que se asemeja a un planeta, el cual sería bautizado como Tierra.

Arthur descubre posteriormente que la Tierra fue destruida cinco minutos antes de que finalizara el experimento que daría la «pregunta definitiva», por lo que se le ha encargado a Magrathea que construya una nueva Tierra. Slartibartfast conduce a Arthur donde sus amigos y donde los dos ratones de Trillian, que resultan ser dos de los seres pandimensionales, científicos, siendo más preciso. Estos, al descubrir que Arthur era parte de la última fase del proyecto, ofrecen a Arthur estudiar su cerebro para hallar la pregunta y aunque este se niega, los ratones están dispuesto a hacerlo por cualquier forma, más Arthur se las arregla para escapar con sus amigos.

Mientras corren para salir de Magrathea, se topan con un par de oficiales de policía que buscan a Zaphod por haber robado la nave del gobierno, y tras un breve encuentro en el que los policías arremeten contra ellos con sus pistolas, los dos caen muertos sin explicación. Cuando vuelven a la superficie, se encuentran con Marvin, quien le explica a Arthur que como se sentía aburrido se puso a hablar con la nave de los policías acerca de sus penas y su miseria, y que esta, en consecuencia, se suicidó. Pronto esta todo el grupo de vuelta en el Corazón de Oro, y debido a que todos tienen hambre, deciden tomar rumbo hacia el restaurante del fin del mundo.

Elon Musk dice que mucha de su ambición se la debe a la novela “Guía del autoestopista galáctico”. “Me enseñó que lo difícil es saber qué preguntas hacer, una vez que lo logras el resto es más fácil”. “Llegué a la conclusión de que todos deberíamos aspirar a aumentar el grado de conciencia para saber mejor qué preguntas hacer.

jueves, 26 de octubre de 2017

“Winesburg, Ohio” de Sherwood Anderson


Winesburg, Ohio, cuyo título completo es Winesburg, Ohio: Colección de relatos sobre la vida en un pequeño pueblo de Ohio, es una novela del escritor estadounidense Sherwood Anderson publicada en su primera edición en 1919. La trama se articula alrededor de la niñez y juventud de George Willard, reportero de un periódico local, y narra a través de veintidós pequeños relatos, los capítulos en los que se divide la obra, las vivencias de la comunidad de Winesburg, Ohio, una localidad ficticia, pese a que existe una población con el mismo nombre.

Con la influencia del “Spoon River Anthology” del también norteamericano Edgar Lee Masters (otra antología de cuentos), Sherwood Anderson fue el escritor que transformó radicalmente la forma de entender y estructurar la narrativa breve. Es gracias a él que se empieza a acuñar la terminología “ciclo de relatos cortos”, ya que, aunque aparentemente el texto parece una sucesión de relatos breves, sin embargo, todos ellos, en su conjunto, pueden ser considerados una novela en toda su plenitud.

Cada uno de los relatos tiene como protagonista a uno de los habitantes del pueblo, y, fiel a su estilo, no crea cuentos a la antigua usanza (como por ejemplo Edgar Allan Poe) donde cada elemento del argumento se dirigía hacia un final donde crecía la tensión hasta conseguir un final sorprendente o emocionante. Se olvida un poco de estos elementos para centrarse más en la psicología de los personajes y donde los finales desafían las expectativas de los que los leen, un entramado de personas muy cercano a la realidad.

En todos estos relatos la soledad y la falta de comunicación son elementos comunes a la vida de todos los personajes. Muchos de ellos sufren una “muerte en vida” de tipo psicológico (sólo hay que ver el caso de Elmer Cowley en el relato “Raro”, que siente que todo el mundo le rehúye y que se encuentra solo; o el del Reverendo Curtis Hartman y sus tentaciones sexuales, que le hacen cuestionarse su vida de sacerdocio), pero entonces tienen una epifanía que les hace darse cuenta interiormente del significado de sus vidas. Con esta fragmentación consigue mostrarnos una realidad inabarcable, imposible de percibir en su totalidad.

El único protagonista que sale en casi todos los cuentos es el periodista George Willard, nexo de unión de todas las historias y personajes. Sherwood Anderson elige para contar esta historia un aparente narrador omnisciente (dado que en realidad él tampoco conoce todo lo que está ocurriendo) y usa la ironía con frecuencia para mostrar los conflictos internos que se dan en todos los personajes. El estilo resulta sencillo en el lenguaje, sin demasiadas complicaciones lingüísticas, metáforas adecuadas y sin enrevesar las estructuras sintácticas.

Su influencia es innegable en escritores posteriores: Hemingway, Faulkner, Steinbeck , Salinger. La obra es excelente, con algunos relatos buenos, y otros magníficos. Además nos muestra la desmitificación del “ideal jefersoniano”, esa sociedad rural utópica y sus ideales, para darnos paso a una realidad diferente donde predomina la incomunicación, la soledad, la alienación de la persona, el conflicto de la persona ante una sociedad poco hospitalaria y que se tecnifica constantemente. Una obra colosal, a pesar de su amargura, y de una vigencia total hoy en día.

La mirada de Anderson sobre este pequeño pueblo estadounidense está llena de afecto, pero también carece por completo de indulgencia. Los personajes que protagonizan las historias son presentados con una economía de medios que prefigura la aridez de Hemingway, por ejemplo, aunque con un estilo muy hermoso y de una sensibilidad notable. Está claro que la propia vida del autor condicionó su forma de enfocar estos relatos y la simpatía del narrador por esos extraños habitantes de Winesburg recorre todas y cada una de las páginas; aunque la mayor parte de los ciudadanos de Winesburg son criaturas desoladas y perdidas, el lector percibe un poso de entrañable calidez en cada uno de sus retratos.

No obstante, la característica común a todos ellos es el fracaso. Todos son seres abandonados por la fortuna, perdedores de una u otra clase que se mueven por ese pueblo casi como fantasmas, anhelando sueños o tiempos mejores. Desde maestras de escuela solitarias y apáticas hasta aparceros rudos y orgullosos, los personajes que presenta Anderson son nobles, pero cansados; hombres y mujeres que llevan dentro de sí algo hermoso, pero que son incapaces de exteriorizarlo y darlo a conocer. Estos personajes hacen gala de una verosimilitud insólita, si bien la mirada del autor sólo se centra en determinadas facetas y se recrea en la compasión. Está claro que al narrador de estas historias le caen bien sus héroes; de alguna manera se identifica con ellos y da por sentados ciertos elementos que no tendrían por qué asumirse desde otra perspectiva.


miércoles, 6 de septiembre de 2017

Según venga el juego de Jean Didion

Según venga el juego está compuesta con instantáneas de una vida, la de una mujer, a la deriva: una mujer, a sus 30 años, madre de una hija a la que apenas puede ver, pareja de un director-artista de Hollywood, embarazada de otro hombre, que no tiene por qué ser representante de su época (la novela es del año 70), pero nos trae el aroma, las ambiciones y los fracasos de su generación, y sobre todo la corrosiva dificultad de ser mujer en un mundo, una época, donde las opiniones y decisiones de las mujeres -a pesar de la apariencia de liberación que prestaban los paisajes del liberalismo- eran papel mojado o meros síntomas de neurastenia. Esto nos lo pone a la vista Didion de manera magistral, con una capacidad extraordinaria para exponerlo a través de detalles, conversaciones banales, a menudo telefónicas, silencios: crea así una angustia, un hastío que, en efecto, acaba haciendo del discurso interior de la protagonista, expresado en la novela por sus actos, no por una plasmación de soliloquios más o menos efectivos, una especie de canto de liberación contra la dictadura de las apariencias.
La protagonista de la novela se llama Maria. Como la segunda película de su marido Carter, que quiso hacerle un poema de amor en imágenes que fue alabado por toda la crítica y le llevó a ser considerado la gran promesa de Hollywood. Sin embargo ese poema de amor cinematográfico no era más que una película de artista que apisonaba a su protagonista: Maria de hecho es incapaz de verse reflejada en la película que su marido le consagraba. Algo así sucede en toda la novela: las relaciones entre Maria y Carter se han ido al garete, Carter -como hombre- tiene la capacidad en la época de impedir que Maria tome ninguna decisión acerca de la suerte de su hija, y además le exige a Maria que aborte su embarazo. La frialdad y economía de los diálogos, la descripción rápida de los personajes, nos presenta un mundo en efecto donde bajo el hechizo del encanto de vivir, del dinero radiante del cine, de la poesía de la promiscuidad, se toman decisiones sin contar con quienes van a padecerlas.
De ahí que sea extraordinario el fragmento en el que Maria sólo se siente de veras libre metida en su coche, conduciendo segura por la autopista, parando sólo a beberse una Coca-Cola en alguna estación de servicio, devorando kilómetros porque sí, sin tener que darle explicaciones a nadie. La casa en la que vive, en Beverly Hills, 1500 al mes, es también un personaje de la novela: es la representante de un estatus vacío, huye de ella durante el día, trata de quedarse en cualquier otro lugar, pero siempre acaba volviendo. Joan Didion conocía muy bien aquella California donde el hippismo se iba haciendo yuppie y quienes antes emprendían la ruta del mundo ahora se conformaban con un fin de semana en Ciudad de México volándose la cabeza con ácido y tequilas antes de presentarse convenientemente despejados a las nueve del lunes en la oficina. Había escrito excelentes reportajes sobre la persecución del «sueño dorado» que tantas veces se trastornaba en pesadilla. Los retratos de muchos de los protagonistas de los textos periodísticos que se recopilaron en Los que sueñan el sueño dorado no desentonarían apenas entre las páginas de Según venga el juego, novela que la revista Time incluyó en su lista de las mejores cien novelas en lengua inglesa publicadas entre los años 1923 y 2005.
Estructurada en capítulos que son pequeños relatos o artículos o cuentos sin desenlace, Según venga el juego podría ser el símbolo de la novela posmoderna donde la mujer hurga en la herida de la feminidad sin ambages demostrando que, tal vez, las mujeres rotas son las únicas capaces de crear algo nuevo. A las otras, las felices, les basta con recibir el aplauso de lo establecido.
Esta novela podría leerse como una especie de Sunset Boulevard revisitado, pues si en aquella se nos contaba el final de un Hollywood dorado a través del microcosmos de una actriz que lo ha perdido todo porque lo había tenido todo, en esta novela, María, la actriz creada por Didion, convive con la certeza de la pérdida antes incluso de haber tenido algo. Es una fracasada postmoderna; una heroína cansada en un mundo donde las mujeres arrastran demasiado peso conceptual porque no completan ni uno solo de los ciclos para los que la vida las reclama: maternidad, sexo, amor, profesión, vida social, vejez… Maria Wyet encarna a la mujer de hoy de alma fracturada en pequeños mundos estancos, excluyentes, obligadas a vivir en el dolor incesante de tener que elegir siempre.
El personaje que pone en pie Según venga el juego, es de una hondura admirable, desasosegadora. Para los demás sólo es un ángel que una vez tuvo su gracia y ahora se ha vuelto un maniquí molesto fácil de transportar. En la novela, y en cursiva (ya digo, como si fuera un reportaje, como si la periodista Didion hubiera tenido acceso al cuaderno personal de su protagonista), se reproducen al final algunas de sus anotaciones. Sólo había un sitio donde pudiera acabar un personaje como Maria en el Hollywood de los años 70, donde los ansiolíticos se tomaban para saludar el sol del nuevo día. La novela de Didion es un mazazo extraordinario contra una sociedad de impostores que sólo tiene una regla: el que descubra que somos impostores queda expulsado. Y esa es la gran desgracia de la protagonista, que está a la vez dentro y fuera de ese mundo. Lo dice una de las páginas de su cuaderno: «Sé lo que significa 'nada' pero sigo jugando». La novela, con guión de la propia Joan Didion y John Dunne, fue llevada al cine por Frank Perry, con Tuesday Weld interpretando a Maria y Anthony Perkins a Carter.
Fuente: Juan Bonilla, 30/1/17, El Mundo de España, Cultura